domingo, 18 de septiembre de 2011

Según pasan los años...

Aprender a usar mimeógrafo no fue tarea fácil. Primero fue el de gelatina. Cuando creí haberle "tomado la mano"  llegó el de rodillo que si bien me permitía realizar más copias en menos tiempo, me "exigía" calcular la exacta cantidad de alcohol para que el esténcil (realizado con un papel carbónico especial) no se embebiera demasiado y se corriera el riesgo de perder el artesanal trabajo. En mis comienzos eran aquellas las "nuevas tecnologías aplicadas a la educación"
Y aquí me encuentro ahora creando un "blog" con la misma  pretensión con la que aprendí a usar el mimeógrafo: acercarles a mis alumnas/os propuestas de trabajo.
Hasta la próxima entrada!
Anahí

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